Reflexión 

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La vergüenza es el sentimiento o la idea intensamente dolorosa de creer que somos imperfectos y, por tanto, no merecedores de recibir amor ni de pertenecer.

¿Cómo se enfrentan los héroes cotidianos, los aprendices de magos o hadas a este dragón?

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Héroes cotidianos…

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Héroes cotidianos…

Hola, tú que estás leyendo estas líneas, te hago dos preguntas:

¿Te consideras un héroe cotidiano?

¿Crees que tienes las aptitudes y características para hacer un héroe cotidiano?

Si has respondido afirmativamente, te felicito, tienes las riendas de tu vida bien sujetas y eres el protagonista de tu propia historia. ¡Adelante!

Si al contrario, has dudo o simplemente has contestado no, no te preocupes, si quieres saber cómo encontrar tu potencial para ser el mago de tu historia, el principe de tu cuento o en términos más terrenales, convertirte en el mejor proyecto de ti mismo. Sigue en estos días este blog que juntos descubriremos nuestra capacidad para ser un héroe cotidiano.

¿Te animas?

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La aventura te ha transformado positivamente: eres más sensible a los otros, tienes un aprendizaje sobre tus espaldas que de otro modo te hubiera sido imposible adquirir y has ganado márgenes de libertad sobre ti mismo. Puede que hayan quedado cicatrices o heridas transparentes, pero también has obtenido una gran riqueza. No eres tan esclavo de tus miedos, ni de tus sueños incumplidos, ni de las expectativas imposibles.

Sencillamente, eres más sabio. Sabes disfrutar de la vida y asombrarte con los ojos de un niño. Has atravesado desiertos, has cruzados umbrales y te has levantado de nuevo. Has aprendido a valorar lo que tienes, a quererte sin máscaras y a disfrutar de cada mañana o de cada encuentro con un amigo. Y por todo ello, vale la pena la aventura.

Del libro: Héroes cotidianos, Pilar Jericó, 2010.

No te rindas, aún estás a tiempo

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No te rindas, aún estás a tiempo

 

 

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No te rindas, aún estás a tiempo

de alcanzar y comenzar de nuevo,

aceptar tus sombras,

enterrar tus miedos,

liberar el lastre,

retomar el vuelo.

 

No te rindas que la vida es eso,

continuar el viaje,

perseguir tus sueños,

destrabar el tiempo,

correr los escombros,

y destapar el cielo.

 

No te rindas, por favor no cedas,

aunque el frío queme,

aunque le miedo muerda,

aunque el sol se esconda,

y se calle el viento,

aún hay fuego en tu alma

aún hay vida en tus sueños.

 

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo

porque lo has querido y porque te quiero

Porque existe el vino y el amor, es cierto.

Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

 

Abrir las puertas,

quitar los cerrojos,

abandonar las murallas que te protegieron,

vivir la vida y aceptar el reto,

recuperar la risa,

ensayar un canto,

bajar la guardia y extender las manos

desplegar las alas

e intentar de nuevo,

celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,

aunque el frío queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se ponga y se calle el viento,

aún hay fuego en tu alma,

aún hay vida en tus sueños

porque cada día es un comienzo nuevo,

porque ésta es la hora y el mejor momento.

Porque no estás solo,

porque yo te quiero,

Mario Benedetti (1920-2009)